Una beca Fulbright para investigar efectos del cambio climático en las cuencas de la Sierra Nevada
Publicado en: jue, 18 may 2017 04:30:00 -0500
Natalia Hoyos (tercera de derecha a izquierda) durante la ceremonia de entrega de becas del Programa Fulbright.

La geógrafa Natalia Hoyos Botero, profesora del departamento de Historia y Ciencias Sociales de Uninorte, ha sido seleccionada como merecedora de la Beca Investigador Visitante Colombiano, la cual es entregada anualmente por el Programa Fulbright, y permite a seis docentes investigadores del país vincularse a una universidad o instituto estadounidense para realizar una investigación avanzada durante un semestre.

Mediante este programa, Fulbright apoya la investigación nacional, promoviendo la colaboración entre investigadores colombianos y estadounidenses, mientras fomenta la creación de redes globales de conocimiento.

Hoyos fue seleccionada para participar gracias a la postulación de un proyecto investigativo con el cual busca entender los efectos del calentamiento global sobre las cuencas de la Sierra Nevada de Santa Marta, la cual resulta de gran importancia para la región, al ser una de las principales fuentes de agua dulce en el Caribe.

El agua de los ríos que bajan de la Sierra es empleada para el riego de las grandes plantaciones bananeras y de palma que están en la parte baja del accidente geográfico, así mismo permite suplir la demanda urbana de las ciudades aledañas; por lo que la investigadora busca estudiar cómo se verán afectados quienes dependen de estas afluentes, según las predicciones de cambio climático que se tienen de aquí a los próximos 100 años.

“Lo que nosotros queremos hacer es empezar por una cuenca pequeña, que es la del río Frío, y mirar cómo se afectará el caudal del río con las proyecciones sobre calentamiento global que se tienen a futuro. Básicamente para esa zona del Caribe, se proyecta que la temperatura va a aumentar y las precipitaciones van a disminuir, entonces habrá más calor y menos lluvias”, explicó la profesora, quien además cuenta con formación como geóloga.

Para avanzar en la investigación y como parte de esta beca, Hoyos partirá en el mes de agosto a la Universidad de Vermont, en Estados Unidos, para reunirse con la hidróloga Beverly Wemple, quien es investigadora del Departamento de Geografía de dicha institución.

Ambas habían trabajado anteriormente en otros proyectos, y durante los siguientes seis meses se dedicarán a comprender el comportamiento del caudal de los ríos de la Sierra Nevada, a través del análisis de modelos que evalúan características propias del terreno en el que se encuentran, tales como las precipitaciones que registra, su topografía, la permeabilidad de sus suelos, el tipo de vegetación que los rodea, entre otras. Los resultados de este proyecto permitirían pensar en formas futuras para distribuir mejor los recursos hídricos de las cuencas.

Los fuegos que se generan en el Caribe

Recientemente la profesora Natalia Hoyos lideró otra investigación interdisciplinar que contó con la participación de cuatro docentes de la Universidad del Norte, y dos investigadores de la Universidad Autónoma de México. Con ella buscaron analizar la distribución de incendios provocados y generados por causas naturales en el Caribe, así como su variación a través de los años.

Los detalles de esta investigación fueron recopilados en el artículo “The environmental envelope of fires in the colombian Caribbean”, que fue publicado recientemente por la revista científica Applied Geography.

Hoyos indicó que a través de la interpretación de datos e imágenes recopiladas entre 2003 y 2015 por satélites de monitoreo de la NASA, el equipo de expertos pudo ver las zonas de la región en las que se presentó un mayor número de fuegos, así como las variaciones anuales que se dan en la aparición de estos.

Con los 13 años de registros satelitales que estudiaron, identificaron que en la región se generaron alrededor de 20.000 fuegos, entre incendios provocados y generados por causas naturales. El mayor número de ellos se registró en el 2003, año que destacó por ser extremadamente seco, y que dio lugar a la aparición de 3070 fuegos. Mientras que el 2011 reportó la menor cantidad, con 256, esto debido a las altas precipitaciones.

“La finalidad de la investigación es mirar, que tan influyentes son los factores climáticos, sobre los que nosotros no tenemos en el corto plazo ningún efecto, como por ejemplo, el tema de que la mayoría de los fuegos estén concentrados en la estación seca”, manifestó Hoyos, y agregó que uno de los territorios en los que se presentaron las mayores concentraciones de fuegos fueron las zonas de pastos cercanas a la desembocadura del río Magdalena, ya que al estar secos los pastizales tienen mayor facilidad para empezar incendios. Otra zona en donde se presentó un alto número fue en la de los Montes de María, y considera que esto se debe a las técnicas de cultivo que emplean sus pobladores, quienes acostumbran a realizar quemas a sus tierras antes de volver a sembrar.

La investigadora destacó que la mayor repercusión de los incendios a escala global, son las grandes emisiones de dióxido de carbono que se liberan hacia la atmosfera, mientras que a nivel local, en las zonas de bosques y de pastos,  su efectos se ven en la retención de agua de los mismos, y en el aumento de problemas de erosión en los suelos.

Por María Margarita Mendoza

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